November 26, 2004
Mi Galería de Mónstruos Posmodernos (1) - IBARRETXE
Hace mucho tiempo que Juan José Ibarretxe llegó a su límite intelectual, y no lo digo por descalificarlo. Es que no es, nunca ha sido si será un intelectual.
Víctima del azar y la necesidad de los tiraiaflojas y tejemanejes de los correveidiles de su partido político, el PNV, que más que un partido normal es un cruce entre un clan de los Highlands escoceses y un convento relajado de la edad media.
Sin embargo, tampoco creo que sea, como dicen muchos de sus críticos, un simple juguete de sus asesores y favoritos. Es un autómata complejo, programado por el Viejo de la Montaña y Pello Amezketarra.
Creo que es un hombre al que se le rompieron un día los puentes sutiles que nos unen a la realidad. Va, como el hidalgo manchego de rocín flaco y galgo corredor, alanceando molinos hispanofranceses y soñando con su señora Dulcinea Euskalerriaca, con la sesera colgada de un menhir de 7000 años de antigüedad (por lo menos) y su yelmo de granito.
Dicen que padece de un trastorno bipolar maniacodepresivo. Puede, no lo se. En todo caso, si tiene algún tipo de locura no parece demasiado peligrosa, al menos no mientras no le de por convocar referendos y desestabilizar aún más este rincón de Europa. Tampoco le veo, como le acusan algunos, de ser un racista primario. Es un etnicista posmoderno, que ha interiorizado la corrección política más bobalicona (hay vascos y vascas, tontolhabas y también tontalhabos, como hay etarras y etarros), lo que le confiere una grandiosa irrelevancia histórica pero también cierta nostalgia del mosquito disfrazado de elefante, de rana que quiso ser buey.
No me encrespa, de veras. Apenas sí que me impacienta. Tan sólo me irrita soberanamente cuando maltrata el bello idioma vasco para desgranar bobadas tambaleantes en lugar de decir firmes y decisivas banalidades en su lengua materna, el español. A fin de cuentas (y por resumir), es sólo un producto de los asesores de imagen y de nuestros pecados.
